Sobre el Leviathán de Anish Kapoor [Monumenta 2011]

Leviathán de Anish Kapoor. Paris, 2011.

Un aire rojo que cubre los pies de los visitantes y una sensación de calor que se destila del color. Un monumento ante nuestros ojos que me lleva a los instantes en que acostada en la arena de alguna playa, cerraba los ojos y quedaba ahí latiendo una incadescencia. En el folleto que me dieron, Anish Kapoor dice que él espera que entrar en su espacio dentro del espacio sea una experiencia contemplativa y poética. Para mí, lo fue. Hay una poesía encerrada entre las líneas difusas y dependientes del sol. Hay una poesía entre los cóncavos que se crean y las sombras que se proyectan reflejando las vigas del Grand Palais. Contemplo el gran potencial del negro que tiene el rojo, como él dijo. Pero de pronto es un rosado leve el que ilumina estas páginas. Una luz que me hace trascender estando aún sentada. Pienso entonces en las fotografías del cosmos o de alguna estrella.

Vigas Grand Palais, Leviathán de Anish Kapoor. París, 2011.

Leviathán de Anish Kapoor. Paris, 2011.

El título de la obra, “Leviathán” me lleva al monstruo bíblico, también al Estado de Hobbes. A la fuerza de la obra que, a la manera imponente como se te presenta luego de que aceptas entrar en su interior. Es darle a la obra el poder de hacer de ti parte de ella misma. La gente aplaude y se crean ecos de ecos. Sientes como van a las concavidades y regresan multiplicados. Cuando no hay sol, son las líneas negras propias de las lona de la obra que nuestros ojos miran. La obra va al ritmo de la nube que tapa al sol. La obra va al ritmo de la nube que tape el sol o que lo deje desnudo. La sombra se proyecta en líneas que se cruzan [maya incandescente]. Mi piel se tiñe de la monocromia de Anish Kapoor. Somos todos parte de la obra y al mismo tiempo no somos más que espectadores. Regreso a la era que no recuerdo, a la imagen del universo que algún satélite captó. Siento en mi piel el aire ancestral que me lleva a la línea que se dibuja en la curva del Leviathán.

Leviathán de Anish Kapoor. Paris, 2011.

Le Grand Palais está dentro de la obra en forma de sombra. Al salir por una puerta giratoria llena de misterio, un hombre informa que la visita no ha terminado y  hace una seña para que uno continúe a mano derecha. Obediente sigo el camino y al girar está frente a mí el cuerpo del que ya he visto las entrañas. La obra dentro del Grand Palais. Las curvas siguen pero sin concavidades. Es una experiencia que se vive a la inversa. De lo interno a lo externo. Del misterio a lo develado. De la metáfora al objeto. De la idea a la materia. Del negro en lo rojo a la luz blanca de las 4pm en el azul del cielo parisino.

Grand Palais, Paris, 2011.

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