Crónica de una llamada al japonés

A Diego Marcano.



Ahora puedo decir que pedir comida japonesa por teléfono, definitivamente, no es buena idea. Estaba en casa, con hambre, luego de un día largo en la universidad y sobre la mesa reposaba un folleto -con fotos muy provocativas- de un restaurant japonés de la zona. Me dije, “¿por qué no?”. Tomé el teléfono, marqué el número que indicaban para pedidos a domicilio y me atendió una mujer autóctona de algún país asiático. Pensé “aún estás a tiempo de colgar, cuelga, cuelga, pero el antojo pudo más”. Como saben, de este lado del cable, estaba yo, autóctona de un país tropical. Le pedí tres platos (dictándole el código de cada uno) y cuando llegamos al momento de dar la dirección, las palabras de mi mamá “eso te pasa por brejetera” se escucharon por todo el apartamento y hasta en Japón. Respiré profundo y le dije: Cinq (5) allée… (suena algo así como sanc alé), entonces ella me dice “¿son allée?” (¿100 allée?) y yo le dije “sanc” (cinq, 5). Y ella dice “oh, oh, oui, oui”. Al colgar, yo no tenía idea qué había escrito esa mujer pero tenía un mal presentimiento.
Me senté a tomar algo a la espera de mi rico-por-fotos sushi. Sonó el teléfono e hice el procedimiento típico: ver el número para decidir si atender o no. El número era 012345678. No era la primera vez que llamaba y no era la primera vez que no le atendía. Ese número lo tengo catalogado como de “dudosa procedencia / mejor no atender” así que una vez más, lo ignoré llena de curiosidad. Pasada la llamada sospechosa, volvió a sonar el teléfono. Atendí pensando que podía ser la mujer del restaurant pero me topé con una voz al borde del abismo. Dije: “Allo¿?”, y respondieron: “sí, señora, soy el señor de la comida japonesa. Yo no encuentro la calle son (cent, 100) allée. Desesperado, agregó: Il y a un, deux, trois, quatre, cinq allé mais pas madame, pas, de son (cent, 100). Le repliqué (ya nerviosa) que no era son (cent, 100) sino S A N C (cinq, 5). Entonces él preguntó: “¿son (cent, 100) allée? Impossible, madame, impossible”. Le volví a decir -ya sin mucha paciencia- “sanc (cinq, 5)”. Y me responde “Oh, Oh, CINQ, CINQ, voilá, voilá”, seguido de “esa mujer casi me vuelve loco… una vez más” (la verdad es que en su voz podía sentir algo de estrés).
La comida llegó en una bolsa de papel marrón, llena de las angustias de un repartidor que casi no pudo realizar su trabajo. Y mi hambre llegó en español para comerse un sushi francés. Mientras comía, me reía pensando en la serie de inconvenientes que se pueden crear por pequeños detalles en la pronunciación de una palabra.
El sushi, por cierto, estaba muy bueno.

3 pensamientos en “Crónica de una llamada al japonés

  1. The caller ID 12345678 is actually just a default for a telephone circuit when the actual caller ID has failed to get through to your phone.The problem with caller ID is that it is not 100% reliable. You will always pass the caller ID when the call is made, but sometimes when the call has to go through several networks, such as with ported numbers, it gets lost and goes to a default.

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