Salut à l’oiseau


Hay amigos que son amigos sin uno darse cuenta. Aparecen de vez en cuando y te dejan algo. Esta vez, este fue ese algo:

Salut à l’oiseau

Je te salue
geai d’eau d’un noir de jais
que je connus jadis
oiseau des fées
oiseau de feu oiseau des rues
Je te salue
oiseau marrant
oiseau rieur
et je m’allume
en ton honneur
et je me consume
en chair et en os
et en feu d’artifice
sur le perron de la mairie
de la place Saint-Sulpice
à Paris
où tu passais très vite
lorsque j’étais enfant
riant dans les feuilles du vent
Je te salue
oiseau marrant
oiseai si heureux et si beau
oiseau libre
oiseau égal
oiseau fraternel
oiseau du bonheur naturel
Je te salue et je me rappelle
les heures les plus belles
Je te salue oiseau de la tendresse
oiseau des premières caresses
et je n’oublierai jamais ton rire
quand perché là-haut sur la tour
magnifique oiseau de l’humour
tu clignais de l’oeil
en désignant de l’aile
les croassants oiseaux de la morale
les pauvres échassiers humains
et inhumains
les corbeaux verts de Saint-Sulpice
tristes oiseaux d’enfer
tristes oiseaux de paradis
trottant autour de l’édifice
sans voir cachés dans les échafaudages
la fille entrouvrant son corsage
devant le garçon ébloui par l’amour
Je te salue
oiseau des paresseux
oiseau des enfants amoureux
Je te salue
oiseau viril
Je te salue
oiseau des villes
Je te salue
oiseau des quatre jeudis
oiseau de la périphérie
oiseau du Gros-Caillou
oiseau des Petits-Champs
oiseau des Halles oiseau des Innocents
Je te salue
oiseau des Blancs-Manteaux
oiseau du Roi-De-Sicile
oiseau des sous-sols
oiseau des égoutiers
oiseau des charbonniers et des chiffonniers
oiseau des casquettiers de la rue des Rosiers
Je te salue
oiseau des vérités premières
oiseau de la parole donnée
oiseau des secrets bien gardés
Je te salue
oiseau du pavé
oiseau des prolétaires
oiseau du Premier Mai
Je te salue
oiseau civil
oiseau du batiment
oiseau des hauts fourneaux et des hommes vivants
Je te salue
oiseau des femmes de ménage
oiseau des bonshommes de neige
oiseau du soleil d’hiver
oiseau des Enfants Assistés
oiseau du quai aux fleurs et des tondeurs de chiens
Je te salue
oiseau des bohémiens
oiseau des bons à rien
oiseau du métro aérien
Je te salue
oiseau des jeux de mots
oiseaux des jeux de mains
oiseau des jeux de vilains
Je te salue
oiseau du plaisir défendu
oiseau des malheureux oiseau des meurt-de-faim
ooiseau des filles mères et des jardins publics
oiseau des amours éphémères et des filles publiques
Je te salue
oiseau des permissionnaires
oiseau des insoumis
oiseau du ruisseau oiseau des taudis
Je te salue
oiseau des hôpitaux
oiseau de la Salpêtrière
oiseau de la maternité
oiseau de la cloche
oiseau de la misère
oiseau de la lumière coupée
Je te salue
Phénix fort
et je te nomme
Président de la vraie république des oiseaux
et je te fais cadeau d’avance
du mégot de ma vie
afin que tu renaisses
quand je serai mort
des cendres de celui qui était ton ami.

Jacques Prevert.

Y ahora en español (la traducción la encontré en Internet así que no me responsabilizo por desastres y pérdidas en el camino):

Saludo al pájaro

Yo te saludo
grajo de agua de negro azabache
que antaño conocí
pájaro de las hadas
pájaro del fuego pájaro de las calles
pájaro de los que transportan a niños y a locos
Yo te saludo
pájaro jocoso
pájaro burlón
y me inflamo en tu honor
y me consumo
en carne y huesos
y en fuegos de artificio
sobre la escalinata del ayuntamiento
de la plaza de San Sulpicio
en París
por donde pasabas rapido
cuando yo era niño
riendo entre las hojas del viento
Yo te saludo
pájaro jocoso
pájaro tan feliz y tan hermoso
pájaro libre
pájaro igual
pájaro fraternal
pájaro de la dicha natural
Yo te saludo y me acuerdo
de los momentos más bellos
Yo te saludo pájaro de la ternura
pájaro de las primeras caricias
y nunca olvidaré tu risa
cuando posado allí en la torre
magnífico pájaro de humor
guiñaste el ojo
señalando con el ala
a los graznadores pájaros de la moral
a las pobres zancudas humanas
e inhumanas
tristes pájaros de infierno
tristes pájaros de paraíso
brincando alrededor del edificio
sin ver oculta entre los andamios
a la muchacha que abre su blusa
delante del muchacho deslumbrado de amor
Yo te saludo
pájaro de los perezosos
pájaro de los chico enamorados
Yo te saludo
pájaro viril
Yo te saludo
pájaro de las ciudades
Yo te saludo
pájaro imposible
pájaro de los suburbios
pájaro del Gros-Caillou
pájaro de Petits-Champs
pájaro de las Hales pájaro de los Inocentes
Yo te saludo
pájaro de los Bancs-Manteaux
pájaro del Rey de Sicilia
pájaro de los subsuelos
pájaro de las cloacas
pájaro de los carboneros y de los traperos
pájaro de los gorreros de la Rue de Rosiers
Yo te saludo
pájaro de las verdades primeras
pájaro de la palabra empeñada
pájaro de los secretos bien guardados
Yo te saludo
pájaro del empedrado
pájaro de los proletarios
pájaro del Primero de Mayo
Yo te saludo
pájaro civil
pájaro de la obra
pájaro de los altos hornos y de los hombres vivios
Yo te saludo
pájaro de las criadas
pájaro de los muñecos de nieve
pájaro de los orfanatos
pájaro del Muelle de las flores y de los esquiladores de perros
Yo te saludo
pájaro de los bohemios
pájaro de los inútiles
pájaro del tren elevado
Yo te saludo
pájaro de los juegos de palabras
pájaro de los juegos de mancos
pájaro de los juegos de villanos
Yo te saludo
pájaro del placer prohibido
pájaro de los desgraciados pájaro de los muertos de hambre
pájaro de los amores efímeros y de las mujeres públicas
Yo te saludo
pájaro de los soldados sin permiso
pájaro de los insumisos
pájaro del arroyo pájaro de los tugurios
Yo te saludo
pájaro de los hospitales
pájaro de la Salpêtrière
pájaro de la maternidad
pájaro del vagabundeo
pájaro de la miseria
pájaro de los cortes de luz
Yo te saludo
Fénix vigoroso
y te nombro
Presidente de la Verdadera República de los Pájaros
y te regalo por adelantado
la colilla de mi vida
para que tú renazcas
cuando yo muera
de las cenizas del que fue tu amigo.

Jacques Prevert.
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De Brooklyn a París


Estando en Caracas siempre me gustaba leer periódicos de otras partes del mundo. Ya que Internet me lo permitía, era una manera de saber qué pasaba a nivel cultural en otras regiones (y al mismo tiempo me servía para confirmar la triste ausencia de nuestros museos e instituciones culturales). Hace algunos meses, leyendo Le Monde (también lo hacía para “practicar el idioma”), me encontré con una noticia que me hizo muy feliz: en París acababa de estrenarse una exposición con casi toda la obra de Jean-Michel Basquiat. Me dije: “cuando vaya a París, tengo que ir”. Llegué el 15 de enero, y con tanta ciudad en la cabeza no le había dado prioridad al asunto que me había prometido. Así que el miércoles pasado, me di a la tarea de averiguar hasta cuando estaría la exposición. Hasta el 30 de enero, era la respuesta. El día estaba lluvioso y muy triste (y frío) como para salir, pero no me importó. Me vestí, paraguas en mano, y salí a la búsqueda del brooklyniano.
Tardé un poco más de lo que cualquier persona, con ubicación en el espacio geográfico, hubiera tardado. Pero llegué y me encontré con una larga cola bajo la llovizna. La hice, compré mi ticket (mitad de la tarifa porque tengo menos de 26, lo cual quiere decir – para los franceses – que aún soy “joven”) y me sumergí en el gentío a ver la exposición.
Lastimosamente (por el asunto de no estar acostumbrada a eso), cuando dejé mi chaqueta, cartera y pertenencias, dejé también mi pluma y mi cuaderno así que no pude hacer anotaciones mientras caminaba. Pero no importó, disfruté cada trazo -tanto de sus pinturas como de sus dibujos-. Y disfruté aún más la cantidad de padres con sus hijos leyéndoles la información que se encontraba en cada sección de la exposición y dándoles un cuadernito para que dibujaran mientras veían. Hermoso, ¿verdad?
Pensé en los espacios que se han perdido en Caracas, y sobre todo en los museos. Pensé también en eso que uno escucha “bueno, al menos ellos son niños y no sienten tanto lo que pasa”. Creo que eso es mentira. Sí lo sienten y sí lo sufren. La experiencia de ir a un museo, de ver arte e interpretarla como queramos cuando somos niños, no es reemplazable con nada.
De Brooklyn a París, como hizo él estando vivo. El mismo trazo de aquella vez pero diferentes los espectadores. Yo, una más, atrapada entre los delirios ancestrales de Jean-Michel. Su obsesión irresoluta de querer comprender el enigma de la humanidad. Y la tela, siempre ella, siendo respuesta a una angustia insaciable.
El catálogo era muy costoso para mi presupuesto, así que me compré tres postales de un euro cada una, pruebas de que el encuentro sí se dio. Lo demás, queda en el reservorio de la memoria, lugar a veces oscuro pero lugar de uno.

Mi brújula está rota


¿Giro a la derecha o a la izquierda? ¿Sigo recto o cruzo? ¿Me devuelvo o no? ¿Será que debo sacar el mapa? ¿Cómo es que se llamaba la Avenida? Ya va, primero debes sacar el cuadernito con la dirección para poder ver el nombre de la calle y así buscarlo en el índice. Ajá, y ahora que sé como se llama y que estoy viendo el mapa, ¿cómo sé cuál es la dirección a la que debo caminar? Esta es la conversación que mas he repetido -y tenido conmigo misma- desde que estoy en París. Incluso, a veces, estando en la misma calle.

Estoy convencida, es más, , que existen los que pueden con un mapa y los que el mapa puede con ellos. Yo estoy en el grupo de los segundos. No importa que tan señalizadas estén las calles y los edificios enumerados, siempre termino -y comienzo- por la misma conversación.

Ayer, o antes de ayer, o antes antes de ayer (es algo que me ha pasado todos los días), buscaba incesantemente una calle que les juro -lo vi en el mapa- estaba como a 2 cuadras recto y luego a la derecha. Tardé una hora. Hice la misma dirección en sentido contrario, luego cruce a lo que era mi derecha pero que ya se había convertido en izquierda para terminar, por arte de magia -o mejor dicho por arte de la geometría- en el mismo punto (claro, era una cuadra, le di toda la vuelta). Hay momentos en los que perderme es divertido, porque no estoy buscando nada ni yendo a ningún sitio. Pero esta vez, estaba yendo a la recepción administrativa (aquí: l’accueil administratif) de la Universidad; la cual, como todo en esta ciudad, cierra a las 13h para abrir a las 14 30. Es decir, no era divertido perderme esta vez. El caso es que ya me había perdido, encontrado, vuelto a perder, hasta que por fin decidí sacar el mapa. Mi relación con el mapa es un poco extraña: lo uso, sí, pero como igual siempre me pierdo, me da rabia usarlo por lo que nunca lo saco. Además, creo que verme como una turista perdida es algo que no me agrada. A mí me gusta caminar con determinación, así como caminan los parisinos -aclaro, esto me ha pasado en las grandes ciudades a las que he ido ya de “grande”: NY y Buenos Aires- así que corrijo y digo: a mi me gusta caminar como un cosmopolita (término que según la RAE quiere decir Dicho de una persona: Que considera todos los lugares del mundo como patria suya”). Me paré en una esquina -claro, más cliché imposible-, la conversación comenzó y justo en el punto de “¿cómo sé cuál es la dirección a la que debo caminar?” fue cuando comencé a girar el mapa hasta ver que éste estuviera en mi misma dirección y así poder saber hacia donde caminar. En medio del proceso giratorio -de lejos me debía ver como una l o c a- se me acercó un francés -de gran corazón, digo yo- diciendo “est-ce que vous besoin d’aide, mademoiselle?” (¿necesita ayuda, señorita?), a lo que yo respondí -sonrisa primero- “oui, je ne parle bien français mais est-ce vous me pouvez dire où se trouve la rue de la Chaisse?” (sí, yo no hablo muy bien francés pero me podría decir dónde se encuentra “Rue de la Chaisse”). A continuación vino una signo de exclamación en su cara y un “Oh, ça n’est pas loin” (no está lejos), seguido de una explicación en francés sencillo de que debía hacer. Al terminar -yo entendí todo- le di las gracias y él dice “right, and then straight right”. Claro, él debía aprovechar la oportunidad para demostrar que sabía inglés -eso, al parecer, es un gran orgullo-.

Llegué justo a la hora del almuerzo así que tomé un café malo y comencé a pensar en lo fácil que es perderse. Sólo hace falta tomar una decisión -o no tomarla- para llegar al punto no buscado. Recordé a Alicia y después vino a mí una cita de la primera página de Rayuela (novela de la que sólo he leído una página): “andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”. La leí antes de venir y ella sigue dando vueltas y vueltas en mi cabeza. Sin norte ni sur, porque mi brújula está rota.

Mafalda, a mí sí me gusta la sopa

La sopa no es generalmente aceptada por las mayorías. Personajes muy importantes como Mafalda la odian hasta más no poder. Cuando se ofrece sopa, la gente arruga la cara al menos que esté enfermo. Porque cuando estamos enfermos todos amamos la sopa. Incluso Mafalda -eso creo yo-.
Pero lo cierto es que yo amo la sopa. Tiene una cantidad de beneficios irresistibles: fácil de hacer, fácil de guardar -con posibilidad de congelamiento- y fácil de calentar. Además, la hay de muchos colores y sabores: de auyama (una amiga llamada Claudia me hizo acordar del nombre) es anaranjada, de papas es blanca/crema, de espárrago es verde, de zanahoria aún más anaranjada que de auyama, de apio es amarilla clarito y así…
La sopa me recuerda a mi abuela. Ella siempre tiene sopa para ofrecer. Y yo siempre tengo un sí ante tal ofrecimiento. Ahora no tengo a quien aceptarle una sopa pero puedo hacérmela. Y, la verdad, he descubierto que: primero, hago sopas muy ricas y segundo, es lo único que sé cocinar bien.
Así que iré probando los distintos sabores e iré llenando la cocina de distintos colores hasta que yo misma me convierta en una pequeña Mafalda y no la pueda comer más. Mientras, la disfruto.

J’ai essayé les marrons / Yo probé las castañas

Ça c’est le résumé de mon dimanche: une table ronde avec un nappe rouge, une belle famille, un repas délicieux et une agréable promenade. Merci beaucoup Natalia, Dominique et Claire!

Este es el resumen de mi domingo: una mesa redonda con un mantel rojo, una hermosa familia, una rica comida y una caminata muy agradable. ¡Muchas gracias Natalia, Dominique y Claire!